Enciendes la bomba de agua y la tira de LED del techo baja de intensidad, como en una peli de terror de serie B. O peor: al cabo de media hora con el inversor puesto, tocas el cable que va a la batería y está caliente. No un poco tibio: caliente. Los dos síntomas apuntan al mismo sitio, y no es la batería. Es el cable.

La sección de cable de una camper de 12 V es de esas cosas que casi todo el mundo resuelve a ojo —«este parece gordo, valdrá»— y que luego se paga en forma de aparatos que rinden mal, cargas que no terminan de entrar y, en el peor de los casos, un incendio en una furgoneta llena de madera. La buena noticia es que no hay que ser electricista para hacerlo bien: se resuelve con una multiplicación, una división y una tabla. Hoy te dejo las tres.

Por qué en 12 V el cable importa muchísimo más que en tu casa

En casa, la instalación va a 230 V. Si por el camino pierdes 3 voltios, has perdido un 1,3 % y no te enteras. En tu camper vas a 12 V: perder esos mismos 3 voltios sería perder una cuarta parte de todo lo que tienes. Ahí está toda la diferencia.

Y hay un segundo factor que multiplica el problema. La potencia es tensión por corriente, así que para mover los mismos vatios a 12 V necesitas casi veinte veces más amperios que a 230 V. Una tetera de 1.000 W en casa tira 4,3 A; ese mismo consumo alimentado desde tus baterías se traduce en más de 90 A circulando por un cable. Y las pérdidas en el cobre crecen con la corriente.

Aquí está el error de planteamiento que arrastra casi todo el mundo: la pregunta no es «¿aguanta este cable?». En una camper, salvo en tramos muy cortos, el cable «aguanta» mucho antes de que la instalación funcione bien. La pregunta correcta es «¿cuánto voltaje pierdo por el camino?». Ese criterio —la caída de tensión— es el que manda, y es más exigente que el térmico. Si diseñas por caída de tensión, el calentamiento se resuelve solo casi siempre.

Un último detalle que se olvida sistemáticamente: la corriente hace un viaje de ida y vuelta. Sale por el cable positivo y vuelve por el negativo. Si tu nevera está a 3 metros del cuadro, el cobre que recorre la corriente son 6 metros, no 3. La mitad de los cálculos mal hechos que he visto vienen de aquí.

Los cuatro pasos, en orden

El proceso completo cabe en un esquema. Guárdatelo, porque es el mismo para la nevera, para el inversor y para la tira de LED.

Esquema CampervanCrafters en blanco y negro con los cuatro pasos para elegir la sección de cable de 12 V en una camper

Paso a paso, con sus trampas:

  1. Calcula los amperios reales. Amperios = vatios ÷ 12. Ojo con dos cosas: usa el consumo máximo del aparato (el pico de arranque de una bomba o de un compresor, no su media), y si es un inversor divide además entre su rendimiento —un 0,9 es una aproximación razonable— porque el propio inversor se come una parte.
  2. Mide la distancia de ida. Del borne positivo de la batería al aparato, siguiendo el recorrido real del cable por dentro del mueble, no la línea recta. Con eso basta: la fórmula del paso siguiente ya cuenta la vuelta por el negativo.
  3. Saca la sección. Con la fórmula de servilleta o con la tabla. Objetivo: quedarte por debajo del 3 % de caída.
  4. Protege el cable con un fusible. Lo más cerca posible de la batería y dimensionado para el cable, no para el aparato. Vuelvo sobre esto porque es donde se equivoca más gente.

La herramienta: la regla de servilleta y las dos tablas

Si te quedas con una sola frase de todo el artículo, que sea esta:

Sección en mm² ≈ (metros × amperios) ÷ 10

Multiplica los metros de ida por los amperios, divide entre diez y sube al siguiente valor comercial de cable. Ya está. Esa regla sale de aplicar la fórmula de la caída de tensión a un sistema de 12 V con un objetivo del 3 % y cobre a temperatura de trabajo (ρ ≈ 0,0178 Ω·mm²/m), y te deja del lado seguro en la inmensa mayoría de instalaciones camper.

Si prefieres no calcular nada, aquí la tienes ya resuelta. Las columnas son la distancia de ida:

Consumo Hasta 2 m Hasta 3 m Hasta 5 m
5 A 1,5 mm² 1,5 mm² 2,5 mm²
10 A 2,5 mm² 4 mm² 6 mm²
15 A 4 mm² 6 mm² 10 mm²
20 A 4 mm² 6 mm² 10 mm²
30 A 6 mm² 10 mm² 16 mm²
50 A 10 mm² 16 mm² 25 mm²
80 A 16 mm² 25 mm² 50 mm²
100 A 25 mm² 35 mm² 50 mm²
Sección mínima de cobre para no pasar del 3 % de caída de tensión a 12 V. La distancia es la de ida: la fórmula ya cuenta el retorno por el negativo.

Una advertencia honesta sobre esta tabla: te da el mínimo por caída de tensión. En tramos muy cortos con corrientes muy altas —piensa en los 30 cm que van de la batería al inversor— manda el otro criterio, el térmico, y ahí tienes que mirar sí o sí la ficha técnica del cable que has comprado, porque no todos admiten lo mismo. Ante la duda, sube un escalón de sección: el cobre de más nunca ha estropeado una instalación.

El fusible protege el cable, no el aparato

Esta es la frase que hay que tatuarse: el fusible no está ahí para salvar tu nevera, está para que el cable no arda. Por eso se dimensiona a partir del cable y del consumo continuo, y por eso va lo más cerca posible del borne positivo de la batería: todo el tramo de cable que quede antes del fusible está sin proteger, y ese es justo el tramo con toda la energía de la batería detrás.

La regla habitual: fusible ≈ 1,25 × la corriente continua máxima, redondeando al valor comercial inmediatamente superior, y siempre por debajo del límite del cable que protege.

Consumo continuo 1,25 × Fusible comercial
5 A 6,3 A 7,5 A
10 A 12,5 A 15 A
15 A 18,8 A 20 A
20 A 25 A 25 A
30 A 37,5 A 40 A
50 A 62,5 A 70 A
80 A 100 A 100 A
100 A 125 A 125 A
Del consumo continuo al fusible comercial. Comprueba siempre que el fusible elegido queda por debajo de lo que admite tu cable.

Un ejemplo entero, de principio a fin

Quieres montar un inversor de 1.000 W y el hueco te obliga a dejarlo a 1,5 metros de la batería.

  1. Amperios: 1.000 W ÷ 12 V = 83,3 A. Y como es un inversor, entre 0,9 de rendimiento: 92,6 A.
  2. Distancia de ida: 1,5 m.
  3. Sección: (1,5 × 92,6) ÷ 10 = 13,9 → subimos al siguiente comercial, 16 mm². Con ese cable la caída real queda en 0,31 V, un 2,6 %. Dentro de objetivo.
  4. Fusible: 92,6 × 1,25 = 115,7 A → 125 A, colocado a un palmo del borne positivo. Y antes de comprar el cable, un vistazo a su ficha para confirmar que esos 16 mm² admiten 92 A en tu montaje.

Cinco minutos. Y te acabas de ahorrar la versión alternativa de esta historia, que es un inversor que se apaga solo en cuanto le pides potencia porque el cable le está robando el voltaje.

Errores que casi todos cometemos

  • Contar solo el cable positivo. La corriente vuelve por el negativo. Si no lo cuentas, tu cálculo se queda a la mitad y tu instalación también.
  • Preguntar «¿aguanta?» en vez de «¿cuánto pierdo?». Un cable puede aguantar perfectamente y estar dejándote la nevera a 11 V.
  • Poner el fusible pensando en el aparato. Si el aparato tira 20 A y pones un fusible de 20 A en un cable de 1,5 mm², el fusible no salta y el cable se cocina.
  • Dejar el fusible lejos de la batería. Cada centímetro de cable antes del fusible es cable desprotegido conectado directamente a cientos de amperios.
  • Estañar la punta del cable para meterla bajo un tornillo. El estaño fluye en frío: con el tiempo el contacto se afloja, sube la resistencia y aparece un punto caliente. Terminal prensado, siempre.
  • Usar regletas de brico doméstico. Están pensadas para 230 V y corrientes pequeñas, no para los amperios de un sistema de 12 V con vibración de carretera.

Por dónde empezar si ya tienes la furgo montada

No hace falta rehacerlo todo. Coge los tres consumos más gordos que tengas —normalmente el inversor, el cargador o booster, y la nevera— y comprueba solo esos tres con la tabla. Ahí está el 90 % del riesgo y el 90 % de las pérdidas. Si alguno se queda corto, ese es tu próximo brico del fin de semana.

Y si estás en fase de diseño, deja el cable un escalón por encima de lo que te salga. Cuesta unos euros más ahora y te da margen para el día en que amplíes la instalación, que llegará. Cuando toque, este mismo criterio te servirá para dimensionar la subida de potencia: lo cuento aplicado al caso solar en la guía para actualizar la potencia de la placa solar de tu autocaravana, y en formato brico pequeño en el paso a paso para cambiar una lámpara por una con enchufe USB.

Antes de cerrar el mueble, pásale esta revisión a lo que ya tengas montado:

Checklist CampervanCrafters en blanco y negro con los siete puntos de una revisión eléctrica de diez minutos en la camper

Aviso necesario: esto es una guía de dimensionado, no un manual de instalación. Las instalaciones de potencia en un vehículo tienen implicaciones de seguridad serias y, según el alcance de la reforma, obligaciones de homologación e ITV. Si no lo tienes claro, un profesional te cobrará bastante menos de lo que cuesta una furgoneta quemada.

Si quieres bajar al detalle, la referencia gratuita de cabecera en este tema es Wiring Unlimited, el libro que Victron Energy publica en abierto y que dedica capítulos enteros a la caída de tensión, a la elección de cable y a los fusibles. Y si tú calculas la sección de otra manera o tienes un truco de taller que te funcione, cuéntanoslo en los comentarios: aquí aprendemos en carretera y entre todos.

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